Condenados a elegir

Al fin y al cabo, siempre tenemos que elegir, hasta cuando no queremos. No hay alternativa, porque aún si no elegimos, estamos eligiendo no elegir.

Elegimos sufrir cuando sufrimos. Y para justificar nuestro sufrimiento, inventamos una fantasía de razonamientos que explican por qué sufrimos. Eso es para creer que es inevitable sufrir, y lo que hacemos no es más que validar la genial frase “ nada es verdad ni mentira / todo es según el color / del cristal con que se mira”.

Así como este texto que propone que es inevitable elegir.

Nada es inevitable, desde el momento en que tenemos conciencia.

En el fondo, no podemos equivocarnos, siempre estamos haciendo lo que queremos, lo que elegimos.

 

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